MI PRIMER TERCIO

  • Hoy hace exactamente un tercio de mi vida, mi mamá, que en paz descanse, estaba dando a luz una preciosidad de niño  (jejejeje, YO, para no dejarlos muy intrigados).

    NO me acuerdo muy bien de la cara que mi papá y mi mamá pusieron cuando salí y dí muestras de vida y empecé a gritar como un condenado,  dando gracias por ese regalo que me habían dado: YO.

    Creo que ese es el mejor  regalo que me han dado a lo largo de este maravilloso tercio de vida que llevo. El haberme dado la posibilidad de haber nacido, crecido y desarrollado en un hogar como el que ellos nos dieron a mi hermano y a mi. UN hogar maravilloso, lleno de amor, valores y sacrificios, y que a pesar de las dificultades que  han cursado durante este tercio de mi vida, siempre ha habido una sonrisa, una esperanza, un gesto amable, una enseñanza, un darse, en fin, lo mejor de ellos, mis padres,  ha sido para nosotros, mi hermano y yo.

    Y qué ha sido de este tercio? UN sin fin de aprendizajes. De recibir ejemplos. De recibir alegrías y tristezas. De valorar y agradecerles a ellos por lo que han sido, aunque no en la medida que debiera haberlo hecho.  Pero afortunadamente la vida SIEMPRE nos da una segunda  oportunidad, y en mi caso, prácticamente  en todo, me ha dado más de  una segunda. Y qué estoy esperando para no desperdiciar cada segunda, tercera o cuarta oportunidad que se me da?

    Por alguna razón que desconozco, nuestra cultura nos ha llevado a hacer una lista de promesas y propósitos el 31 de diciembre de cada año.  Quizás es como un consuelo que nos inventamos para hacernos pasito por lo que no hicimos o no cumplimos en el ciclo que termina (por qué un año es un ciclo? Por qué no es más largo, o mas corto, o por qué simplemente no ES, largo y eterno desde siempre?) y como decía antes, para tratar de darnos una segunda, o una tercera, o, etc., oportunidad para por ejemplo:

    –          decir más veces TE QUIERO

    –          abrazar  más seguido

    –          invertir mas tiempo con los hijos

    –          cuidar mejor nuestro cuerpo, nuestra salud

    –          ser más locos, tomar más riesgos

    –          no pensarla tanto

    –          saber que SIEMPRE podemos volver a empezar

    Bueno, como decía atrás, los nuevos, o mejor, los REPETIDOS propósitos los hacemos cada 31 de diciembre, y no volvemos a acordarnos de ellos hasta el siguiente 31 de diciembre.

    Yo esta vez cambié mi rutina. El 31 de diciembre estuve solo, en mi casa, me dormí temprano, recibí una maravillosa llamada de mis hijos a la media noche, los extrañé muchísimo, pero miren como es, NO LES DIJE: HIJOS LOS QUIERO MUCHO, LOS ADORO, SON MI VIDA.

    Qué tonto fui.

    Pero hoy, día de mi primer tercio (hablando en términos de los ciclos anuales que alguien se inventó bastantes años atrás),  hago este PROPÓSITO.

    –        Les digo a mis hijos muy seguido: Dani, Santi, los quiero

    –        Abrazo a mis hijos muy seguido

    –        Le digo a mi papá muy seguido: Papi, te quiero

    –        Abrazo a mi papá muy seguido

    –        Hago siempre más que MI MEJOR ESFUERZO

    Feliz cumpleaños Juan.!

    YO.

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